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Los amores por Internet
Los amores por Internet son desafortunados.
Quien nació trivial como para incendiar su alma
lo será también ante una computadora,
¿o no lo será aún más?
Los amores por Internet son inodoros.
La fantasía es la que anda pobre,
buscando su desnudez perdida en las ciudades
que alivian la brutalidad con modales correctos.
Una onza de fantasía es lo que ruega el amor por internet.
Una onza de confianza y de palabras
que nadie dice en una esquina de su barrio.
Los amores por Internet me aburren como la gente
que conozco,
o como la gente que jamás adivino.
Solo son tarjetas de presentación vacías
donde cualquiera suscribe sus dones increíbles.
Una onza de comprensión es lo que suplica el amor por Internet.
Que lo dejen vivir la aventura negada
en los acantilados feroces.
Que diga esa frase jamás dicha, que exhale promesas
como la flor rota de nuestro desierto.
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